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la Constitución: «Artículo.—La inviolabilidad personal y demás inmunidades establecidas por esta Constitución, para los representantes nacionales, no se suspenden durante el estado de sitio».

4.4 Modificación del párrafo del artículo 47, relativo á demandas civiles en la forma siguiente: «Tampoco podrán ser demandados civilmente, desde sesenta días antes de la reunión del Congre. so, hasta el término de la distancia para que se restituyan á su domicilio. Pero en ningún tiempo serán arraigados, apresados ó apremiados corporalmente en materia civil, sin prévia licencia de la Cámara; pudiendo por lo demás, fuera del plazo indicado, concurrir como actores ó demandados en los juicios civilesy.

5.° Derogatoria del inciso 5.o del artículo 62 referente á los cuatro años de residencia exigidos para ser elegido Senador.

A probado pase al H. Senado Nacional para su revisión.

Sala de Sesiones de la H. Cámara de Diputados. -La Paz, 22 de Octubre de 1900.

Juan Manuel Balcázar. -- A. Diez ile Medina, D. S.-- Manuel M. Saavedra, D. S.

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La constitución definitiva de la propiedad territorial de una nación, es sin duda uno de los problemas más trascendentales; y cuando ha sido resuelto felizmente, no solamente se ha consagrado la paz en la sociedad, sino que también se ha sentado una sólida ba- . se para el desenvolvimiento de las industrias más ricas y permanen. tes, que son las que se derivan del aprovechamiento de la tierra.

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DE LA H. CÁMARA DE SENADORES

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Nuestra legislación, que á las soluciones que ha alcauzado la Ciencia y que ha tomado por modelo la de otros países que se encuentran en circunstancias análogas á la nuestra, como el Brasil-ha agregado las indicaciones nacidas de las condiciones peculiares que nos rodean y de los datos que nos ofrece nuestra propia experiencia.

Con estos elementos se ha constituido, definido y reglado la propiedad territorial en Bolivia, dictando leyes determinadas

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las del Catastro y del Registro en la Oficina de Derechos Reales. Des- · pués, otra série de leges justas y humanitarias, hasta la que pocos días há, se dictó por las Cámaras Legislativas, han determinado la manera de constituir la propiedad territorial de los indígenas poseedores de tierras de comunidad.

La propiedad de las tierras destinadas á la industria minera, ha acabado de ser definida y garantizada por la Convención Nacio

y nal, con una legislación liberal, previsora y sujeta á reglas seguras, haciendo de ella una de las más adelantadas y habriendo ancho campo para el empleo ilimitado de capitales y empresarios.

Hay otra dilatada extensión de tierras, tanto, que en una circunscrita porción de ellas, se ha intentado fundar un Estado inde. pendiente. Esas tierras abrazan lo que llamamos el Noroeste, la Provincia de Caupolicán y los Departamentos de Santa Cruz de la Sierra

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el Beni. Sus accesos al exterior están en nuestros puertos del Lago Titicaca y en las dos grandes boyas de los ríos Amazonas y el Plata.

Su clima es tropical, sus producciones las que están profusamente derramadas en el Bosque Real de la América del Sur; son adaptables á la crianza de ganados y á la agricultura, y en ellas puede instalarse el hombre con toda comodidad. En esas tierras crecen la cascarilla, la goma en todas sus variedades y otros vegetales importantes.

Esas tierras, constituyen uno de los grandes patrimonios de Bolivia, pero estamos derrochándolo imprevisoramente, porque para la explotación de la goma y para la adquisición de la propiedad de esas tierras, hemos adoptado una legislación inconveniente.

En efecto, la Ley de 12 de Diciembre de 1895, regla la manera de adquirir la propiedad de los árboles productores de goma y

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la del terreno en que crecen, precediendo la de éstos á la de aquélla, lo cual invierte el orden en que naturalmente se verifica la acción de apropiacion.

El error fundamental de esa legislación, está en que con ella se adquiere la propiedad de las tierras baldías por estradas. La estrada, se compone de 150 árboles desparramados en cualquiera extensión de tierras, y de tal suerte, que una sola puede medir cam pos muy extensos, cuya propiedad se consolida, pagando al Estado *B.85 en una sola vez ó en 15 años; y de estas estradas, puede adquirir 500 un individuo, y 1,000 una sociedad. ¡Qué extensión de tierras del Estado, se puede adquirir con semejante legislación!-Y efectivamente se ha adquirido, y ello constituye un verdadero derroche de la fortuna pública, tal vez la más saneada, consistente en las mejores tierras que posee la República.

Ese estado de cosas debe desaparecer para dar lugar á otro equitativo, que respetando las propiedades y derechos que ha concedido ya la República, y

la República, y siu perjudicar á la industria estractiva de las gomas y de otras sustancias vegetales útiles, funde la adquisición de la propiedad de los terrenos baldíos, en reglas seguras y de . terminadas y bajo condiciones tan fáciles de cumplir, que las hagan accesibles á todo hombre que quiera trabajarlas. Esas condiciones liberales para adquirir la propiedad de las tierras baldías por procedimientos sencillos y la compra por ínfimos precios, fomentarán además la inmigración, la agricultura, la industria pecuaria y el comercio, y el Estado quedará así ampliamente compensado.

Esos propósitos lleva el proyecto de ley que me permito remitir al H. Senado, rogándole se sirva dispensarle su preferente atención y autorizar ampliamente al Ejecutivo, para que en una re glamentación que debe ser muy extensa, traduzca á la práctica los pocos artículos fundamentales de la ley.

Creo

que si Ilega á dictarse una ley, conforme á ese proyecto, la República habrá complementado su legislación agraria, alcanzando á tener el honor de haber constituido la propiedad de sus tie. rras, con justicia y con acierto: empresa en la que han escollado tantos países.

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DE LA H. CÁMARA DE SENADORES

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Grato me es atestiguar nuevamente al H. señor Presidente, mis sentimientos de perfecta estimación como su muy atento servidor.

(Firmado)—JOSÉ MANUEL PANDO.

(Firmado)Demetrio Calbimonte.

Proyecto de ley de tierras baldías

EL CONGRESO NACIONAL

DECRETA:

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Artículo 1.-La propiedad de las tierras baldías del Estado se adquirirá, en lo sucesivo, únicamente por compra.

Art. 2.0--La unidad de nulida, para dicha adquisición es la hectárea.

Art. 3.—La propiedad del terreno comprende la de las plantas que en él se desarrollan.

Art. 4.°-Todo nacional ó extranjero capaz de obligarse conforme á la ley civil, podrá comprar del Estado el número de es tradas que solicite, pagando al contado cinco centavos por cada una, si fueren únicamente apropiadas para la agricultura; seis centavos, si lo fuesen para la crianza de ganado; y diez centavos por hectárea en los terrenos que contengan árboles productores de goma

elástica (Siphonia y Hebeu).

Art. 5.' --Las sustancias minerales, las inorgánicas no metálicas y las terrosas quedan regidas por la Ley de minería y las de.

y más que le son referentes.

Art. 6.—El Gobierno reservará las tierras baldías que conceptuare necesarias para la colonización, ya sea con el objeto de distribuirlas entre los indígenas; ya sea para establecimientos públicos, poblaciones, caminos, etc., 6 ya en fin para destinarlas á fomentar la inmigración extranjera.

Art. 7.'— Los que posean tierras del Estado sin título legal deben legalizar su posesión adquiriendo la propiedad de ellas con forme á esta Ley, dentro de los dos años siguientes á su promulga ción en cada distrito provisto de agrimensores oficiales; los que

asi no lo hicieran perderán el derecho á esas tierras, las que

volverán al dominio público.

Art. 8.°-Los que hubiesen adquirido la adjudicación de tierras conforme á la Ley de 12 de Diciembre de 1895 Ý

al Reglamento de 30 de Junio de 1896, con las disposiciones que les son referentes, podrán consolidar su derecho bajo las condiciones con que se hizo la adjudicación, debiendo constituir y delimitar sus perte

, nencias si no lo hubieran hecho ya, con sujeción á las disposiciones de dicha ley.

Art. 9.'— Los que hubiesen adquirido concesiones de estradas gomeras, podrán reconstituir sus propiedades, conforme á las prescripciones de la presente ley, en cuyo caso, el importe de las anualidades

que hubiesen pagado, les será deducido del que deben abonar

por

el valor de las hectáreas.

Art. 10.--En ningún caso podrá alegarse ni hacerse caler la prescripción como título de propiedad de las tierras del Estado, poseidas sin título legal.

Art. 11.--En los casos de oposición a la venta de tierras baldías, alegando prioridad en la petición de venta ó prioridad ó posesión legal de ellas, se declarará contencioso el asunto y se remitirá á conocimiento de los jueces ordinarios para su resolución.

Art. 12.-La exportación de los productos de las tierras baldías adquiridas, consolidadas ó reconocidas según la presente ley, está sujeta á las leyes tributarias vigentes y í las que se dictare en lo sucesivo.

Art. 13.--Quedan derogadas las leyes que no estuviesen conformes con la presente.

Art. 14. -Se autoriza al Ejecutivo para que al reglamentar la presente ley, dicte todas las disposiciones que fueren necesarias para la organización territorial definitiva de los Distritos sí que se refiere esta Ley, pudiendo prescribir procedimientos, designar auto

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